Todo buen dibujante debe tener gatos.
Todo buen escritor, debe tener gatos.
Todo buen abogado, psicólogo, astronauta, debe tener gatos.
Porque todos, debemos tener gatos.
Porque los gatos, son extremadamente lindos, ¿o no?
Suave su pelaje al acariciarlos,
profundos sus ojos cuándo te miran como diciéndote algo,
que en general es Quiero comer o Tocame con la yema de tus dedos,
y haceme tuyo.
Todos debemos experimentar en algún momento de nuestra vida,
la inigualable compañía de un gato en nuestro hogar,
o dos, o tres, mientras más mejor,
salvo por la invasión de pelos que eso implica,
lo demás será pura alegría.
Hay naranjitas, grises, negros y blancos,
combinados, marrones, rubios y atigrados,
algunos como cebras, rayados,
y de ojitos achinados,
más que nada bajo el Sol,
y el efecto del ronroneo.
Algunos son cariñosos,
puede que giren alrededor de tu pierna por tiempo indeterminado,
hasta que te des cuenta y lo subas a tu regazo.
O le des una pequeña patada,
y el felino mueva la cola como señal de desaprobación y molestia.
Algunos de ellos,
no te demostrarán que saben de tu existencia,
pasarán a tu lado como si no estuvieras,
te mirarán de reojo,
y continuarán con lo suyo como si no te hubieran visto.
Lo suyo puede ser correr por el espacio hasta cansarse,
mirar un punto fijo,
hacer un movimiento repentino producido por alguna percepción,
que nosotros no tuvimos, o sí.
Lo suyo es comer, beber, dormir, maullar,
y utilizar las piedritas blancas,
que nosotros compramos,
y ellos se apropian,
ir al baño.
Lo suyo es jugar con piolines, hilos y cuerdas,
cualquier cosa que se mueva,
moscas, moscardones y hormigas,
tus pie, tu brazo y tu pierna.
Con sus uñas te harán daño,
pero nada de eso importa,
si lo hacen con amor.
Si el gato quiso subir a tu falda,
y en el medio quedó enganchado,
colgando de tu pierna,
y asustado empezó a tirar hacia abajo,
un poco por la fuerza, otro poco por la gravedad,
y vos gritas porque te duele mucho,
pero suavemente desenganchas sus uñas de tu piel,
y lo bajas nuevamente al suelo,
esperando que la próxima vez,
calcule mejor su salto.
Si eso pasara,
no te preocupes.
No será todos los días.
Como decía,
y mantengo,
todos debemos tener gatos.
Toda buena ama de casa debe tener gatos.
Todo buen arquitecto, debe tener gatos.
Todo buen diseñador gráfico, debe tener gatos.
Todo buen actor, debe tener gatos.
Todo buen músico, pintor, director, debe tener gatos.
Todo buen antropólogo, también debe tener gatos,
y lo mismo pasa con los presidentes, legisladores y diputados,
si tuvieran gatos, el mundo funcionaría mejor,
de ello no hay duda.
Todo buen médico, enfermero, debe tener gatos.
Todo trabajador social, definitivamente, debe tener gatos.
Porque todos debemos tener gatos.
Así como todo gato,
también debe tener sus propios gatos,
y por eso les pido por favor...
y por eso les pido por favor...
No me vengan con perros.
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