Enfrentar...
¿Qué pasa si yo te digo, enfrenta?
Comenzá a enfrentar.
Enfrenta, tus miedos. ¿Trillado?
Enfrenta, a tu ignorancia. Enfrentala.
Retala a duelo, solo puedes ganar.
Enfrenta, a la injusticia. Enfrentala.
Que no te tire para abajo,
el verla todos los días.
Solo enfrentándose a ella,
tenemos la posibilidad de erradicarla.
Enfrenta, enfréntate con la realidad.
Con lo que está ocurriendo en este momento,
con los porqué, con las respuestas,
de mil preguntas que podés hacer.
Enfrenta, enfréntate al caos.
A las crisis constantes, y a las intermitentes.
Sé un alquimista,
exprime todo el jugo de esa naranja no tan jugosa.
Y bébelo.
Aprovecha tu entorno y a vos mismo.
Enfréntate con lo que quieres.
Piensa, siente, conoce, entiende.
Y decide luego, a cada paso.
No te apures, pero tampoco te detengas.
Aprende y experimenta.
Hasta conseguir lo que quieras.
Lo que soñabas, o al menos la mayor parte.
Enfréntate, también, con todo aquello que no quieres.
Lo que te hace mal, te incomoda, te ata,
te deprime, te entristece, y te encierra,
y aunque quieras alejarte, y bien está que lo hagas,
no huyas con los ojos cerrados.
Intenta entender el porqué del daño causado,
qué es lo que impulsa el cambio,
pues, todo aquello impedía un crecimiento sano,
pero ahora, todo está revolucionado.
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