lunes, 3 de septiembre de 2018

Días breves

Días secuencia en los que te cortás intensamente un dedo con un cuchillo de utilería de esos medio de mentira que venden en los bazares baratos, esos que no cortan bien ni un tomate, pero vos cortabas un pedazo de queso y lograste cortarte igual.
Días en los que vas a sacar plata porque al fin cobraste y de pedo todavía te quedan unos pesos (suerte se llama), pero necesitás comprar cosas, en esa tarjeta debería encontrarse tu sueldo, y el cajero cuando intentás ingresar te dice que sos un Agente No Autorizado, y te retiene la tarjera, cual poli bien gorra, te la secuestra, y además te da un ticket hermoso que dice en mayúsculas, letra bien clara: TARJETA CAPTURADA.
Entonces te deprimís un poco, lagrimeas, porque te da paja, pero pensás que mañana vas a intentar solucionarlo, esperás que con éxito, y mientras volvés caminando lentamente a tu casa decidís ir al menos a comprar unas cositas para las plantas, así bien jipi, un poco de tierrita, tal vez humus, porque debías un par de transplantes, y como te ves medio triste te regalás además unas de esas suculentitas re lindas, porque justo ves una de la que te habían regalado gajitos re bellos una vez, pero esos gajitos que son como bolitas verdes independientes, cual arvejas, no tuvieron suerte con la reproducción y quedó ahí. Y a vos te re gustaba esa planta y está ahí, y la llevás. Y es chiquitita, y no es un gran gasto. Pero de tanto que vas agregando cositas, vas y venís, vas pagando un poquito más cada vez, y en una de esas venidas, la última, en la que llevás un platito para la nueva plantita, arrasás con una planta que se engancha con el cordón de tu pequeña mochilita, imaginate si era grande, entonces te vuelve a dar paja la secuencia, pedís disculpas, la familia oriental, que está siempre medio zen y sabia, te sonríe, te dicen que no pasa nada, pero recordás que son tiempos difíciles y te excusas diciendo al irte: de nuevo disculpame, ando medio torpe ultimamente. Y te escuchás mientras te vas, y sabes que decís esa frase solo para exteriorizar de algún modo, algo que no llegás a entender del todo, que no es simple torpeza, sino cierta energía que se impone y juega con tu voluntad un ratito, hasta que se aburra y te deje en paz.

Una copita, un mate, un fasito, un puchito, música.
Al menos otro ratito.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Se volcó la copa de vino

Llegué al estado en el que la sangre de cristo es derramada, y sin embargo, todo es en vano.


Aprovechar cada momento

Hay quienes van al gimnasio con regularidad. Y quienes suben a la terraza por las escaleras para aprovechar el viaje con algo de ejercicio.