lunes, 30 de julio de 2012

Códigos bondineros


Sé hacia donde estoy yendo.
Sé que miro sin demasiado disimulo los rostros y gestos de quienes recorren parte de mi camino, por medio del mismo bondi número seis.
Sé que al chofer le resultó extraño que le diga: "Gracias", tras pagar uno con veinte en monedas.
Sé que hay un chico que me mira mucho, pero que al cruzar sus ojos con los míos, se pone un poquitito nervioso y gira la vista hacia un lado o pretende observar detenidamente (casi como si las estuviera viendo por primera vez) sus zapatillas gastadas marca Toper.
Sé que en los asientos que tengo justo en frente, están sentados madre e hijo y que aprovechan su largo viaje para hablar de sus vidas y conocerse un poco más.
Sé que un hombre (a mi parecer un poco extraño) observa todo y a todos los viajantes con cara de persecución y paranoia. Tal vez, déjenme adivinar, se trate de un tipo acomplejado. Además les cuento que se está quedando pelado.
Y sé que una señora de edad considerable, con excesivo delineador y rimel negro alrededor de sus ojos (también negros) y un rojo furioso sobre sus labios, pretende con éxito no fijarse en nadie. Pero yo sí la miro, y veo en la marcada expresión de su rostro pintarrajeado, miedo y rigidez extrema. Y cuando ella por fin posa sus ojos en mí (descubriendo que mis ojos le responden) rápidamente voltea hacia la ventana con una cara de susto que asusta. No intentes verla directo a los ojos, si no quieres incomodarla.
Sé que esa joven de pelo rubio y claro, vistiendo ropa simple, se dirige a su destino pensativa, transmitiendo gran tranquilidad y calma, que se expande por más interior que sea. Y sé que mi actitud expectante la llama irremediablemente a romper con los códigos bondineros y esbozar una pequeña sonrisa cómplice, para luego continuar con su vistaje de postes y luces de ciudad.
Sé que estos personajes jamás se enterarán de que en este escrito ellos están.
Y sé que al menos alguno de ellos pudo percibir de mí alguna verdad, pero no lo escribió ni lo hará.

Palomas

Vivía, él vivía sin preguntarse qué es vivir ni cómo se hace. Él viajaba y conocía mil lugares a donde siempre podría volver. Él tenía mil hogares y ríos en donde bañarse. Él solía dormirse temprano, pero para él, temprano eran las tres de la madrugada. Luego de días de puro caminar, hablar con extraños que pronto dejaban de serlo, ir y venir en busca de agua caliente para el mate, y lo que sea que se le pueda untar a las tostadas. Luego del agotamiento que te produce estar tirado bajo los rayos del Sol hasta que se empieza a esconder de nuestra percepción para darle paso a la Luna y su esplendor. Luego de cantarle a ella, que siempre está, y a todas las estrellas que se dejan ver desde acá. 
Cuándo era pequeñito, ya sentía profundamente la fiel compañía de la Luna, y se sentía tan importante, que creía que Ella lo seguía. Lo cual es bastante lógico considerando que donde quiera que estés, alcanza con mirar hacia arriba para verla. Pá, ¡la Luna nos sigue!. No hijo, La Luna no nos sigue a nosotros, estamos tan pero tan lejos de ella, que la vemos sin importar el lugar en el que estemos. 
Él no entendía la relación entre la lejanía y el ver, pero tras algunos años más de creer que a la Luna le interesaban sus pasos, terminó por dejarse convencer, aunque sin perder jamás ese cariño especial que uno le tiene a quién le acompaña incondicionalmente.
Ya van muchos días desde que lo conocí. Millones de días. Años y años para simplificar. Y siento que aún no lo conozco, presiento que no me alcanzará la vida para terminar de descubrir todo aquello que a su ser conforma. Y lo prefiero así.
Hace poco tiempo, lo encontré en una placita a la vuelta de mi casa, estaba recostado en uno de esos asientos de cemento, que se calientan rápidamente, tras pocos minutos de Sol pleno. Observaba detenidamente la actitud de dos palomas que se encontraban a muy poca distancia, parecía pensativo y esbozaba una pequeña sonrisa de comprensión. No tuve el valor para acercarme, no quería distraerlo con más de lo mismo, un "¿Cómo estás?", y "Chau, seguro nos volveremos a encontrar". Me pareció que era más valioso dejarlo estar y contemplar.
Me quedé unos pocos minutos viendo, recordé una conversación que habíamos tenido mucho tiempo atrás, acerca de las palomas y la humanidad. Él me decía, que su cerebro no entendía, ese desprecio sobre natural, que la gente tiene por aquellas criaturas con alas que rondan por las plazas y edificios de ciudad. "¿Por qué?" Me preguntaba, se preguntaba, "¿Por qué ese odio sin sentido? Acaso nos molesta no ser la única plaga en este mundo... Acaso nos molesta que se coman nuestras sobras sin pedir permiso, y luego vuelen en busca de algo distinto. Es que los seres humanos somos vanidosos y miedosos, nos creemos más, así pensamos. Lo diferente nos asusta y nos sentimos acorralados, nuestra inseguridad y el sabernos finitos, nos hace mirar con desconfianza, cualquier ser que nos pueda llegar a superar, y peor si nos iguala en cantidad. Pues quizás sea por eso que a las palomas se las desprecia. Por suerte no todos, por más humanos que seamos." 
Se acaloraba cuando hablaba de algo que lo indignaba o simplemente le molestaba.
Seguí mi camino, recordando viejas historias, conversaciones infinitas y abrazos de reencuentro.
Supe que se había ido de Buenos Aires, no sé exactamente cuándo, ni en qué, tal vez a pie, y mucho menos hacia donde fue, o está yendo en este momento. 
A veces lo extraño, y espero que se me aparezca de sorpresa, me toque timbre o golpeé mi puerta. Mientras tanto vivo, aunque sin él, y agradezco haberlo conocido.
Comencé diciendo que él vivía, pero prefiero el tiempo presente para describirlo. Corrijo, él vive sin preguntarse qué es vivir ni cómo se hace. Él vive.

sábado, 28 de julio de 2012

Y entonces, agarró y me Dijo

Y sí, pero viste que...
Siempre hay quién dice...
Porque la gente dice,
siempre dice,
y otras veces,
solo dice y dice y dice.
Decime, te digo, digamos,
me dijo y le dije, dijimos,
le dijo, le contestó.

jueves, 26 de julio de 2012

Claramente, se llama Despertar


Despertar, luego de una larga noche de frío que al comienzo te dificultó un poquito dormir. 
Despertar, con los rayos del Sol entrando a tu cuarto por los resquicios de la persiana de la ventana que da al cielo más alto.
Despertar, tras haber soñado seres y lugares hermosos, con esa sensación de haber visto todo lo que querías ver, aún con los ojos cerrados, pero sin rostros ni formas que puedas representarte y figurarte ahora, que ya abriste los ojos para dejar de ver lo mismo y comenzar una nueva historia.
Despertar, despertar y prepararse para desayunar. 
Despertar y saludar a los que también han despertado. 
Despertar y estirarse, desde la punta del dedo Gordo del pie hasta dejar los brazos largos como si quisieras tocar las nubes, sintiendo que estuviste años momificada en un sarcófago de piedra hecho a medida o conservada en formol en una misma posición, y es hora de volver a reconocer el cuerpo que te pertenecía.
Despertar, qué lindo despertar sabiendo que tenés todo el día, y tal vez la noche para descubrirte una vez más, en compañía de todo lo que como vos despierto está, dispuesta a generar y energizar a tu manera lo que te rodeará.
Despertar, ilusión de realidad que te hace volver a empezar, esperando ese momento tan preciado que es dormir y descansar, solo para nuevamente despertar.

lunes, 23 de julio de 2012

No vayas al médico


- Debería ir al médico ese chico...
- ¿Porqué lo decís?
- Y, ¿no viste? Anda por aquí y por allá...hablando con la gente, saludando, tocando...muy confianzudo.
- Pero, ¿qué puede hacer un médico por él?
- Y, no sé...para eso estudian. Tal vez medicarlo, darle algo para calmar su ansiedad.
- Pero a mi no me parece un chico ansioso, no más que otras personas.
- Ahhhh, ¿cómo que no? Justo hoy en el trabajo, hablaba con una compañera, ¿viste? Y me decía que ella conoce a uno igual...de esos que se te instalan y no paran de hacerte chistes y despeinarte en cuánto te descuidás...me contó, que la primera vez se enojó con él, porque no había tanta confianza (y sigue sin haberla) como para que vaya y la despeine, aunque no haya sido con mala intención...esas cosas no se hacen.
- ¿Cómo que te despeina? Así...¿como hacen los chicos a veces cuándo se saludan? Que se frotan los pelos y se dicen: ¿cómo andás loco?
- Eso mismo. ¡Pero con las mujeres también eh! Y no pregunta ni le importa cuánto tarda una en hacerse el peinado a la mañana antes de ir a laburar.
- A mi no me molestan esas cosas...me parece simpático.
- Y claro...vos porque en seguida te hacés medio amiguita de esos raros...porque son raros, o ¿me lo vas a negar?
- Raros...no sé si son raros, no sé qué es ser raro para vos.
- ¡Ay! No se puede hablar en serio con vos eh. ¡Raro! ¡Raro! ¡Alguien raro! Alguien como ese chico, que no entiende que existen códigos de convivencia y que hay que respetarlos. Que se cree amigo cuándo nadie le preguntó: ¿querés ser mi amigo? Ni dió ninguna señal clara de querer serlo...porque bueno, no es que la gente vaya por la vida preguntando: ¿querés ser mi amigo?...a lo sumo cuándo tenés seis años lo preguntás...pero, ¿se entiende no? Esa gente que no caza las indirectas, que no respeta el espacio ajeno, que te manosea porque es "cariñoso", y ¡sin que le des permiso!...a mi me parece rara esa gente.
- Te entiendo, te entiendo...
- ...
- Pero...qué se yo. A mi me parece un buen chico. De esos que escuchan. Con quién podés hablar de lo que sea, y te va a dar su opinión sin desprestigiar la tuya. Porque para él, todas las ideas son válidas, y siempre se pueden discutir (en el buen sentido de la palabra). Si necesitás algo que él tiene, te lo va a dar. Si tenés hambre y él tiene un pedazo de pan, lo va a partir por la mitad, y te va a convidar. Si querés un pucho y le queda uno, te va a decir: ¿lo compartimos? Y te va a dar todas las secas que vos quieras. Si tenés un día de esos que son medio bajón, ya sea por algo que te pasó, o porque está nublado y eso te pone triste, él va a hacer todo lo que pueda para verte sonreir. Un chiste, un abrazo, una palabra, te va a preguntar: ¿qué música querés escuchar? Y aunque le digas Arjona, te va a dar el gusto. Es de esa gente a la que no le importa de donde venís, ni a donde vas. Sabe que ahora estás acá, y él también. Y que se pueden acompañar. Sabe que te puede "despeinar", y no espera que te moleste, porque es casi como un beso al saludar. Que te puede sarandear con energía cariñosa, y decirte: qué lindo verte, loca. Y si siempre se siente bienvenido, es porque él sabe recibir, y con recibir quiero decir dar, darte ese calor de hogar a leña en cualquier lugar. Porque el espacio es temporal, y él va más allá. Lo que importa es el "estar", con un mate y un cigarro, un poco de buena onda y voluntad, puede hacer amigos con facilidad. Y sabé que si te pierde y te vuelve a encontrar, te va a dar un abrazo de oso y no te va a soltar, y olvidate de tu peinado alto al estilo Amy Winehouse, porque, sabélo, te va a despeinar.
- Es raro ese chico, yo te lo digo, es raro...debería ir al médico yá. Y vos también...aprovechá que tenés Obra Social...

domingo, 22 de julio de 2012

Frases de Grandes

"Tu ignorancia acalambra mi conversación." Bob Hope
"Crecí con seis hermanos. Así aprendí a bailar: esperando el baño." Bob Hope
"Eramos tan pobres que cuatro de nosotros dormíamos en una misma cama. Cuándo hacía frío, mamá metía otro hermano." Bob Hope
"¡Si tan sólo Dios me diera una señal clara! Algo así como hacer un gran depósito a mi nombre en un banco suizo." Woody Allen
"Mi esposa era básicamente inmadura. Yo estaba en casa en la bañera y de pronto ella entraba y me hundía todos mis barquitos." Woody Allen
"Entre el aire acondicionado y el Papa, me quedo con el aire acondicionado." Woody Allen
"Estoy muy orgulloso de mi reloj de oro. Mi abuelo, en su lecho de muerte, me lo vendió." Woody Allen
"Tengo un intenso deseo de retornar al útero. Al de cualquiera." Woody Allen
"Los perros son los líderes del planeta. Si vos ves a dos formas de vida, una está haciendo caca, y la otra la recoge y se la lleva, ¿quién está al mando?" Jerry Seinfeld
"La gente que se señala la muñeca mientras te pregunta la hora... Yo sé dónde está mi reloj, flaco, ¿dónde mierda está el tuyo? ¿Acaso yo me apunto a la bragueta cuando pregunto dónde está el baño?" Billy Connolly
"La peor clase de no fumadores son los que se te acercan y tosen. Eso es bastante cruel, ¿no es cierto? ¿Ustedes también van al lado de los lisiados y se ponen a bailar?" Bill Hicks
"¿Puede alguien explicarme por qué mi mamá y mi papá cogieron un día y cuando me quiero acordar me están llegando cuentas de teléfono? No encuentro la correlación." Bill Hicks
"Nunca creí en Papá Noel porque yo sabía que ningún blanco iba a venir a mi barrio después del atardecer." Dick Gregory (Un negro groso)
"Mientras el prisionero estaba siendo atado a la silla eléctrica, el cura le dijo: Hijo, ¿hay algo que pueda hacer por ti?. El prisionero dijo: Sí, cuando bajen el interruptor, agárreme la mano." Dick Gregory
"Cuántos de los presentes tienen poderes telequinéticos? Levanten mi mano..." Emo Philips
"Mi teoría de la evolución es que Darwin fue adoptado." Steven Wright
"Mi esposa y yo tenemos el secreto para hacer que un matrimonio dure. Dos veces por semana vamos a un lindo restaurante, tomamos un poco de vino, comemos bien... Ella va los jueves, yo los viernes." Henry Youngman
"Así que yo digo: vive y deja vivir. Ese es mi lema: vive y deja vivir. A cualquiera que no pueda acompañar eso sáquenlo afuera y péguenle un tiro a ese hijo de puta. Es una filosofía simple, pero siempre funcionó en nuestra familia." George Carlin
"¿Qué otra cosa me preocupa? El cumpleaños de Mickey Mouse siendo anunciado en televisión como si fuera un evento real. No me importa una mierda. Si me importara el cumpleaños de Mickey Mouse lo habría memorizado hace años. Y le mandaría una postal: Querido Mickey Mouse. Feliz cumpleaños. Con amor, George. Yo no hago eso, ¿por qué? Porque no me importa una mierda. Que le den por el culo a Mickey Mouse. Que se lo cojan por el orto con una gran pija de goma. Y que luego la partan y lo golpeen con el resto de ella. Espero que Mickey Mouse se muera. En serio, espero que se muera de una vez. Espero que agarre algún queso contaminado. Y que se muera. Solo y olvidado. Atrás del zócalo de un baño mugriento en un barrio pobre... con su mano metida en el calzoncillo de Tribilín. Mickey Mouse, mierda. No es un misterio que nadie en el mundo se tome a nuestro país en serio; perdemos tiempo valioso de televisión informando a nuestros ciudadanos acerca de la edad de un roedor imaginario." George Carlin
"Quiero que mis hijos tengan todo lo que yo no tuve. Y que se vengan a vivir conmigo con todas esas cosas." Phyllis Diller



sábado, 21 de julio de 2012

Ambigüedad


Hay dos clases de boludos.
Los boludos que quieren todo lo que tienen los demás,
y los boludos que por el contrario, a toda costa, se quieren diferenciar.
Son todos boludos?
Sí. Y yo pertenezco a la segunda clase.
Absolutamente todos, vivimos una irrealidad,
no se puede ser igual, y la diferencia, siempre se puede asemejar.
Soltá las plantas de los pies, me dijo.
Las tengo sueltas, le contesté.
Pasa que lo ambiguo, a mí me confunde,
tal vez por mi propia ambigüedad.
A veces lo más simple me parece complicado,
y cuándo digo simple, me baso en lo que dice el Gran diccionario del Sentido Común, ese al que apela la gente cada vez que no sabe qué pensar.
Solo sé que me gusta hablar con vos, que me gusta con mis dedos recorrerte, conocerte.
Que me atrae no tener que preguntarte, ¿Qué pensás?.
Que tus mates y tus tés, son los más ricos que hay.
Que no sé cuánto va a durar, y que como todo, puede terminar.
Porque para terminar, hay que comenzar,
y para ese lado voy a caminar.

Lavandina


Un café más a la mañana,
Ya estoy bastante despierta,
Y ahora me voy a bañar.
Me voy a vestir sexi, tengo que ir a la psicóloga, y bué.
Uy, llegó la wachiturra.
Hablar con mamá,
Nos encontramos hoy a las 5?
Laburo má. Te parece a las 8?
No hay tu tía...
Y con otro ser un poco más normal,
Venite mañana a mi cumple!
No puedo, puedo hoy, venís a la obra?
Actúa mi ex, no da!
Podría ser después!
Mensajeame después!
Dale? Dale!
Uhhaouh! Que conexión men!
No paro de descubrirme y descubrir a los demás,
porque hay tantas maneras de percibir y alucinar,
y como mantas una sobre otra, vas adivinando la primera a sacar.
Ayer arrancamos hablando de los vecinos y del ruido,
y terminamos profetizanto un apocalípsis porque todo tenía sentido,
la lavandina como único culpable, sustancia despreciable.
Te imaginás? Que debido a la lavandina y sus manchas, nos muramos todos?
Y sí, boludo, obvio que me lo imagino.
Tanto para decir, y tan pocas palabras,
tantas palabras, y tan poco para decir.
Cómo es la cosa?
Maravillosa.
Yo pensaba escaparme y terminé en el mismo lugar,
solo que ya no me parece tan irreal,
es decir, es bastante irreal,
pero irreal piola,
de ese irrealismo que podés manejar a tu antojo,
convirtiendo viejos espejos en seres independientes,
transformando conocidos caminos, en plantas, muebles, árboles, hogares y caras que crees haber visto por primera vez, aunque te los hayas cruzado mil veces.
Podés girar y volver a mirar, decidir ir más allá, o quedarte acá,
pero te aviso que si te quedás, me vas a tener que aguantar.
Yo sé que estas oraciones, muy desordenadas están,
sé que la rima se disparó para cualquier lugar,
y que mi cerebro me pide piedad,
no sabe para qué mandando impulsos está,
yo intento convencerlo de que el motivo en algún momento existirá,
puede que exista ahora, pero no pare de mutar,
por eso es que le pido, que deje de preguntar,
yo sé que es difícil y requiere una constancia peculiar,
pero si podés hacerlo, bancatelá.
O al menos esperá, ya te vas a sentir cómodo como los gatos antes de ronronear, y yo no creo que ellos se pregunten, qué es lo que produce este Rrrrrrrr? Y sin embargo, sienten el bienestar.
Hasta que un algo los hace saltar, corren y corren y se oye su pisar, en el suelo de madera que cruje sin cesar. Los ves mirando fijo la oscuridad, movimientos como tics nerviosos queriendo encontrar pero sin buscar, y ahí se comienzan a tranquilizar, se dejan caer y toman posición de descansar, cierran de a poco los ojos y dejan de mirar, luego un Rrrrrrrr y de nuevo, a ronronear.
Y es que los gatos son seres como cualquiera de los otros,
tan diferentes y extraordinarios como un pájaro al volar.
Me pregunto a donde vamos a parar,
y el por qué de mi pregunta,
si al fin y al cabo la lavandina con nuestro mundo acabará.

jueves, 19 de julio de 2012

Lulú Lu lú

Ni Lula, ni Loli, ni Lola, ni Lili, Lulú.
Se llamaba Lulú.
Antes, después, mientras comía, pensaba en comer.
Te miraba fijo, temblaba, a ver si recibía algo más.
Y nosotros le dábamos todo. 
Todo el amor que le pudimos dar,
y ella a nosotros.
Con sus ojitos dulces, con sus orejas largas y caídas,
sabía hacerse desear, salvo que fueras un pedazo de pan,
ahí se entregaba sin dificultad.
Lulú, Lulú y la planta, Lulú y la maceta,
Lulú y el sol, Lulú durmiendo,
Lulú corriendo,
Lulú rasgando la pared,
Lulú comiendo,
Lulú, comiendo,
Lulú y mis caricias,
Lulú, pude besarte, un día antes, abrazarte fuerte,
demostrarte que te quiero, te quise y te querré,
Lulú, Lulú, Lulú, Lulú, dije mil veces,
aunque sabía que ya no me oías,
seguí diciendo Lulú.
Lulú, que lindo nombre,
te vamos a extrañar.

miércoles, 18 de julio de 2012

Uñas, dedos y pies



Se siente la fuerza,
la valentía con que aparecen los pensamientos,
y salen, y estallan, y prueban,
y se equivocan y aprenden.
El empuje hacia afuera, adelante y sube,
y se me escapan las percepciones,
porque con vos todo es una nube,
no entiendo nada y entiendo todo,
porque en realidad no hay nada que entender.
Tan fácil, y a algunos les cuesta tanto,
a mi también me costaba, fue dificil volver a imaginar,
cuándo me ponían en la cara la pura dificultad, 
una puerta sin ninguna llave, la amargura y el pesar.
Pero echa pa'fuera al bay-baybon, como dice Manu,
un chau y un adiós, pero me quedo,
me quedo, pero me voy,
y sostengo un mundo con las manos, mi mundo,
lo sostengo con el alma, lo sostengo con el cuerpo,
me sostengo a mí, y te sostengo,
pero por favor, compartamos el peso.
Andan diciendo por ahí, que si querés podés,
y yo no sé si es tan así,
como la historia de ser feliz y comer perdiz,
pero tengo tiempo para intentarlo,
tengo muchos seres y sentires,
tengo uñas, dedos y pies,
tengo caminos que puedo recorrer,
aunque no todos a la vez,
tengo un no y un sí latentes,
para elegir, tengo el poder
de siempre ir a más,
sabiendo que puedo parar,
y recostarme a descansar.

martes, 17 de julio de 2012

Sentí! Pensá! Preguntá!


No luches con lo que eres,
Siempre serás igual.
No luches con lo que soy,
No puedo cambiar.
No luches.
Acomodate, adaptate, olvidate.
Rendite, esperá, tal vez algún día llegue.
Acostate, no hables, no digas.
No pienses, descansá un poco, mucha mente hace mal.
No camines, no corras, pará.
Y te lo pido por favor,
No me digas la verdad, me lastima.
No me mires a los ojos, me incomoda.
No, no, no!
Me enredan tus palabras y tus gestos,
me enredan tus sonrisas y esa pequeña lagrimita,
No llores que me hacés llorar a mí.
No me digas que hay algo que hice mal,
En un segundo ya no sabré que pensar,
Y me daré cuenta de mi imbecibilidad,
de mi inseguridad, inestabilidad,
Me irrita no saber que va a pasar.
No me preguntes, porque no sabré qué contestar,
Me inhibe mucho tu malestar,
Dejá de cuestionar, por favor, no sientas más.
Por favor! No sientas más.




Me gusto mucho por gustarme vos


Aprendí a aceptar mi propio tiempo.
Llorando, riendo, pensando, amando, odiando, gritando, aislada, cansada, aplastada, inspirada, motivada, emocionada.
Aprendí que el otro no es yo y yo no soy el otro, que por más semejanzas, no somos lo mismo, que se puede comparar pero jamás tratar de ocupar, algún otro lugar que el que ya ocupás, porque siempre estás ocupando uno, y de ahí no podrás escapar, viviendo tu vida, sabiendo o no lo que quieras hacer con ella, no se puede parar el tiempo, solo convivir con él.
Podés moverte, correr, esconderte, podés ir rápido, lento, muy despacio, pero siempre estarás andando, avanzando, aunque estés quieto.
Podrás mejorar y empeorar, aprender, volver a ver, pensar de una manera diferente, cambiar de idea, cambiar de Chico. Pero nunca dejar de ser. Hasta que ese día llegue.
Si te gusta lo que ves, mirame, nadie te obliga. Si te gusta lo que oís, escuchame. Si tenés ganas de abrazarme, abrazame, no me preguntes.
Me gusta lo que veo, me gusta lo que oigo, puedo abrazarte, besarte, decirte gracias, y lo hago.
Me gusta tenerte cerca, me gustas vos.
Me gusto yo, por gustarme vos.
Y me gusta mucho.
Respeto tu voz y tu silencio. Respeto que no te importe lo adecuado.
Respeto que te expreses de muchas formas, que te entiendas y me entiendas.
Me encanta oirte estornudar.
Me gusta que manejes tu propio tiempo, sin querer que yo me acomode a él.
Y que siempre que puedas me preguntes, qué es lo que quiero hacer.
Me gusta que no me preguntes por qué?
Y que te banques el mío.
Por qué?
No lo sé.
Me gustas vos, y me gusto mucho por gustarme vos.

Me basta


La luz estaba en sus ojos.Cuándo me dijo que sentía, en lo más ondo de su ser, aquella fantástica obra de vida, quice abrazarlo y no despegarme jamás. Quice expresarle que yo también sentía. Creo que su luz se debía a su oscuridad, que no puede haber una sin la otra, lo sabemos, y lo mismo pasa con las personas. Quién no ha sentido tristeza, no puede sentir tan naturalmente la alegría, quién no entiende lo que es una lágrima en la mejilla, no puede entender la maravilla de la sonrisa. Y mucho menos de la risa, la risa fuerte y clara, la atolondrada, la que se expande por todo el cuerpo y el alma, nace en algún rinconcito profundo de uno, hasta volverse gigante, tan gigante que la garganta no alcanza a abarcarla, los sonidos se vuelven locos y se mezclan y aparece un Ajajaj ehhhhhjejej ihhihiiiijijiji, y ahí es cuándo todos nos reímos porque la risa genera más risa.
Creo que pude entenderle, y creo que pude sentirle, no sé si conocerle, por suerte, ahí se habría acabado la magia.
Me quedo con un rostro, me quedo con la expresión de sus ojos, de su boca, y hasta de su nariz, por qué no?
Me quedo con su mirada, que se escapa de todo entendimiento, que invita a imaginar lo que no se puede ver ni pensar. Me quedo con el calor de su mano, en mi mano, con mi mano. Me quedo con la delicia del contacto tierno, del abrazo que pudo ser beso, sabiendo que no debía convertirse en ese momento, y que bastaba, como le basta jugar a un niño, aunque no tenga un avión, un auto o una gran casita de muñecas, como le basta a un artista con su inspiración, como me basta mi vida en este momento para ser feliz.

Cuestión de frutas


Quería que apagara la luz.
No sé porque tanto drama con que se vea.
A veces me pasa que la mirada del otro me inhibe.
Va a pasar lo que tenga que pasar.
Mirá si ve algo que no le gusta y se arrepiente.
Y si hay ganas, las va a haber con luz también.
Y si esperaba una naranja jugosa y se encuentra con una uva.
Me parece que se está poniendo un poco nerviosa.
O peor aún, mirá si yo soy la que se encuentra con una uva, no me gustan las uvas.
Mejor la apago, o nó, espero a que me lo pida ella.
Pero pensandolo bien, a oscuras tampoco me gustan las uvas.
Creo que se está acostumbrando a la idea, y diría que le gusta.
Tal vez con luz todo sea más verdadero.
Sí, definitivamente.
Sí, mientras más sentidos mejor.
Me encanta ver su cara sobre la almohada.
Vamos a probar, si me incomoda le digo que la apague.
Me encanta ver que le encanta.
O no, si me incomoda me la banco, hasta que me deje de incomodar.
Si estuvieramos a oscuras también estaría piola, pero de esta manera estoy completamente con ella.
Uy, qué rápido se dió todo, no lo esperaba así de lanzado.
Yo sabía que todo iba a andar bien, tenemos una conexión especial.
Aunque bueno, yo también soy bastante lanzada.
Ay, ay, sabés lo que me gusta, y eso me gusta mucho.
Uy, uy, uy! Esto de ver me gusta.
Quiero saber lo que te gusta a vos.
Jajaja, me haces cosquillas.
Mostrame un poquito, enseñame a hacerte feliz.
Vas muy bien, pero dejá que yo te muestro como es la cosa.
Qué ganas de untarte con mermelada de pera y...
Sí, sí, sí.
O de ciruela!
Creo que debería darle una nueva oportunidad a las uvas.
Aunque con esta naranjita, qué me importan las otras frutas?

Uno


El uno en el todo,
y el todo que pesa,
el todo que avanza,
el todo que no representa,
y el uno que se diferencia.
Amor, violencia y sentidos,
caminos de un mismo espejismo,
ideas que explotan cabezas,
que dejan al alma estallar,
explayar hasta lo más profundo,
y creer que seguirá habiendo algo más.
La masa, la masa que mueve a los cielos,
es densa y tiene imponencia,
se mueve y provoca la vida,
trae muerte y cuánta alegría.
Los unos rezaban creyendo,
no podían oir otros rezos,
desde lejos venían viajando,
pero nunca se habían cruzado.
Tenían rasguños, y cicatrices,
algunos de ellos comían lombrices,
otros joyas y rubíes,
solo al momento de matar,
se vuelve vino el agua de mar.
Lágrimas y esperanzas,
es un sonámbulo que avanza,
siempre con un pie adelante,
así camina el errante.
Desdibujando las viejas huellas,
nacen algunas nuevas,
se superponen y se mezclan,
tal como el agua y la tierra.
No somos todos hermanos,
ni todos padres, ni todos hijos,
algunos solo nacimos.
Y decía una vieja leyenda,
que quién tirara la primera piedra,
se hundiría en una gran tristeza,
pues a sí mismo se vería,
cubierto por una mentira,
deseando ser capaz de niñerías.
Pero yo no creo en leyendas,
vi al amo y vi la piedra,
vi lo oscuro y vi la ausencia,
vi animales de otro planeta.
Un muy lejano planeta,
un mundo con muchas alertas,
con armas y bombas modernas.
Creí que estaba soñando,
cuándo los vi quemando el pasto,
y oí caer a los árboles,
y oí al río llorando.
Parecía todo un mal sueño,
en el que nadie tenía consuelo,
solo bronca y humo negro,
y aún así, yo seguía escuchando los rezos.

Si no tengo nada, quiero todo,
y si tengo todo, quiero nada.
Quiero porque tengo y porque no tengo,
siempre quiero.
No quiero porque tengo, y no quiero aunque no tenga,
no siempre quiero, cuándo no quiero, igual quiero no tener.