Una se tropieza, se cae, se golpea la mandíbula.
La otra sufre por un vídeo que luego subirá a facebook, para que otros también lo sufran.
Una sufre por la angustia de la caída, pero sobre todo por lo que podría haber pasado, aunque no pasó.
La otra lucha toda su vida pero no procura ganarla, es más probable sabe, que la lucha le gane a ella.
Una se siente encerrada, sin luz, sin vida, rodeada de polvo, pero no quiere salir a ver la luz del día.
La otra ordena, y ordena todos los domingos, pero cada lunes empieza de nuevo a desordenarse.
Una mira mucho el noticiero, y llora de lejos los asesinatos, las violaciones, la pobreza y las injusticias ajenas, y teme, teme mucho, a pesar de vivir en su habitación aislada y segura.
La otra detesta al sistema capitalista en que vive, pero en vez de combatirlo se victimiza, aunque los pobres sean los otros.
Una sabe que existe la miseria, el egoísmo, la traición, el odio, la locura -de la mala-, la insinceridad, el machismo, y por eso prefiere no relacionarse con la gente.
La otra intenta relacionarse con la gente para pertenecer, pero está en su mundo que cada vez es más pequeño, y sus ojos y su corazón no ven ni sienten más allá de su propia nariz y pecho.
Una y La otra conviven juntas.
Una y La otra son madre e hija.
Una parió a La otra.
La otra nació el mismo día del cumpleaños de Una.
Una y La otra se odian.
Una y La otra se aman.
Una y La otra se echan culpas.
Una y La otra intentan saldar cuentas pendientes que jamás serán saldadas, ni aun con la muerte de alguna.
Una y La otra no saben de todo lo que se pierden por malvivir, y malvivirse mutuamente.
Y yo las quiero tanto,
a la Una, y a La otra,
y yo las quiero tanto.
Pero no comparto ese modo de vivir,
no comparto ese modo de ver la vida,
no comparto ese mundo microscópico,
donde la salida siempre se encuentra bloqueada,
y la entrada lleva siempre al mismo lugar,
un lugar donde no quiero estar,
no quiero ya ni frecuentar,
porque falta amor,
porque falta compañía,
porque falta cuidado,
porque falta alegría,
porque falta solidaridad,
porque falta escuchar,
porque falta comunicación, compasión, acción.
La Una y La Otra, y yo, compartimos la misma sangre,
la misma sangre corre por nuestras venas,
pero hasta que no se desangre alguna,
la sangre no valdrá de nada,
y yo no quiero eso,
no quiero eso,
no quiero que nadie se desangre,
no quiero ver sangre,
no quiero culpa,
no quiero miedo,
no quiero oscuridad,
no quiero muerte,
no dentro de mi hogar,
no dentro de mi ser,
no dentro de casa,
por favor les pido,
no dentro de casa.
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