Le tengo miedo a la reacción de mi acción,
y no a mi acción en si misma.
Me tengo miedo a mí,
a través de los otros.
Y porqué no...
A los otros,
a través mío.
Maldita lógica dialéctica,
que me hace relativizar hasta al miedo,
provocando pensamientos inciertos,
y tan ciertos como lo son los infiernos,
infiernos potentes carentes de aciertos,
inmersos en las lagunas de las mentes,
siempre presentes,
aunque parezcan ausentes.
Y tal vez el pasado tenga algo que ver,
y repleto de caminos caminados el presente,
y el futuro que no se deja conocer.
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