lunes, 15 de octubre de 2012

Extenuante


Me resulta extenuante, 
esta constante manera de sobrellevar cada uno de los momentos que me toca experimentar. 
Manejar, controlar, dejar pasar.
Y cada uno de esos segundos que corren,
en los que querría realmente estar en algún otro lugar.
Muchas ideas.
Ninguna idea.
Tu nombre...
Sensaciones y, 
me callo.
Para qué decirte,
lo que se vive en el ambiente,
en cada soplo de aire,
en cada suspiro de...
No doy más.
Necesito que...
Bla, bla, bla,
no puedo leer y,
me cuesta pensar,
por pensar en vos,
no puedo dejar de hablar,
y cuando hablo,
me quiero callar,
y te quiero besar.
Y quiero cantar,
y te quiero tocar,
sin hablar,
sin pensar,
y digo ¡Ay!
No aguanto más,
mi impaciencia,
me va a matar.
Ay, ay, ay, ay, ay.
Acá se me impone la necesidad,
de hacer lo que tengo ganas de hacer. 
Acá nos movemos solos.
Andá, andá. 
Por favor.
Acá, 
si me siento atada, 
es porque un algo me ata.
A veces me siento atada, 
y es el otro quién me ata.
Y no creo que tenga que estar "atada".
Acá, 
me cuesta mucho, 
aceptar que me invadas.
Hago gestos y ruidos,
para no decir palabra.
Te saco la lengua y sonrío, 
con sonrisa irónica.
Te respondo la posta,
y sin titubear.
A veces me cuesta,
pero no tanto...
Decírtelo "bien".
Pero creo que podría ser solo una sensación mía...
Deberías, 
creo yo,
darte cuenta.
Porque, 
de tan indirecta,
termino siento demasiado directa.
Date cuenta...
Si te toco las zapatillas,
es porque me gustás...
Si cuando me hablás...
no paro de sonreírte...
pero con risa de la boba,
de la linda, 
de la ¿idiota?,
esa sonrisa constante...
Si sigo haciendo resonancia,
una y otra vez en cada "gran idea" que creo que se me ocurre,
al respecto de algún comentario tuyo ocasional,
solo esperando que te deslumbre mi no ensayada ocurrencia...
No te asustes,
si es que te das cuenta.
No hace falta que salgas corriendo,
al notar que tres de cada cuatro intervenciones mías,
son pura palabrería espontánea,
atolondrada,
a veces inentendible,
irreproducible,
en busca de darte el pie,
para que me sigas diciendo...
Es porque definitivamente, 
de a poquito,
me vas volviendo loca.
Me hacés dudar de cada paso a dar,
con vos.
Le busco significado a cada mueca,
tuya.
Y me tranquilizo cuando descubro que en tus ojos,
brilla la misma luz que en los míos.
Cuando siento tu mano cerca,
un roce dulce de tus dedos,
sobre cualquier parte de mi cuerpo,
que ya era tuyo desde el comienzo.
Y tu brazo que intenta rodearme,
y me da calor,
y me mantiene segura.
Y tu amabilidad exagerada...
Que me hace pensar que soy muy importante,
para vos.
Y esa picardía que compartimos,
que nos hace reír y jugar a que discutimos.
Y en cada mirada, palabra, canción,
noche que pasa y pesa,
de forma intensa,
se siente, 
se espera...
Con menos o más palabras,
no hace falta decir nada,
hay mensajes que un otro no entiende,
yo no necesito ver el fuego,
para saber que se enciende.
Podremos comenzar y terminar mil veces,
conocernos siempre nuevamente,
establecer contacto de distinto tipo...
No establecerlo,
si decidís que no soy tu tipo...
Espero que pueda mirarte,
cuando te tenga enfrente.
Amarte,
cuando en mí estés presente.
Esperarte,
porque el tiempo pasa más lento cuando estás lejos.
Quiero ser capaz de aprovecharte,
y nunca necesitarte.
Aunque sé que si no te tengo,
no podre evitar desearte,
pensarte.
Pero ya no importan,
las vueltas de mi cabeza,
tantas hipótesis,
que no terminan de ser historia,
la cruel locura de quererte y no tenerte,
la mágica sensación que me produces con solo conocerte,
y que crece,
crece,
y decrece,
cada vez que imagino perderte.
Son muchos los estados por los que paso,
cuando alguien satura mi consciente,
inconscientemente me pierdo en su nube,
clara pero fugaz,
vulnerable ante cualquier viento,
impredecible,
muta,
cambia su forma,
y la descubro cada día diferente,
soy sensible a los cambios de estación...
Te pido por favor,
que me avises si llueve.



















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