domingo, 28 de octubre de 2012

Encuentros

Y se miraron...
Y fin.
Todo lo que tenía que pasar pasó.
O está a punto de pasar.
O va a pasar en algún momento.
No queda nada por hacer.
Fueron mil palabras, mil historias, mil sensaciones,
en esa sola mirada.
En ese minuto y medio o lo que sea que haya durado,
en ese enfriamiento total del ambiente,
cuando todo se detuvo para ellos,
todo menos ese instante que se volvió eterno.
¿Cuándo?
Ya ni me acuerdo..
Me dejaste sin percepción del tiempo,
ahora cada momento,
es solo continuación y suspensión,
hasta el nuevo encuentro.
Y no sé cuánto aguantará en ese estado,
esperando, aguantando, deseando,
su mente ha quedado prendida,
y con ella su cuerpo.
Hoy andará vagando,
pensando,
caminando.
Y en el medio de cada día,
haré una pausa,
seguramente,
para tratar de entender.
Pero seguirá hasta la noche,
y seguirá también de largo.
Y yo,
empezaré cada minuto queriendo lo mismo,
y de la misma forma terminaré cada hora,
cada mes.
A vos,
y a esa mirada que me ubicó en donde tenía que estar,
en un solo segundo.
Hoy se miran otra vez,
y es como si nunca hubiera pasado.
Se asemeja cada particularidad visual,
pero el tiempo ha corrido rápido,
aunque ellos no lo hayan notado.
Son nuevos nuestros ojos,
dicen más que los viejos,
dicen distinto que los viejos,
hablan idiomas diferentes,
concuerdan abecedarios y cultura de Occidente.
Nos entendemos tanto como en ese entonces,
pero ya sin necesidad de comparación,
hoy nos entendemos en un nuevo presente.
Hoy nos miramos,
y qué suerte,
te reconozco.
Sabía que con mirarse,
les sobraría para encontrarse.
Conocerse,
creer que han parado el tiempo,
y los que se detienen y se pierden en ese instante son ellos.
Hasta el nuevo encuentro.
Hasta un nuevo encuentro.

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