A pesar de.
A pesar.
Me pesa, pero.
Sigo queriendo.
Y siempre estoy llegando.
Más cerca.
Más rápido.
Silencio.
Estabas ahí.
Conmigo.
Y no supiste verme.
Si tan solo.
A pesar de todo.
Me dijeras que estabas equivocado.
Que no hubo Dios.
Ni razón.
Ni verdad.
Que te guiara.
Sino nada más.
Nada menos.
Que tu ser humano.
E imperfecto.
**********************************
Tus lunares imperfecciones?
De qué me estás hablando?
De ser así.
Mi nariz.
Imperfección.
Mi ceja izquierda.
Con sus dos pelitos de más.
O esa pestaña.
Que pareciera que nunca terminó de crecer.
La combinación de colores en mi ropa.
Imperfección.
La variación de sentimientos y emociones.
A lo largo de un mismo día.
Imperfección.
El semáforo que marca el paso.
Con verde.
Antes de tiempo.
Imperfección.
Macri.
Definitivamente.
Imperfección!
No saber pedir disculpas.
Imperfección.
Y hasta la sabiduría.
Imperfecta si no es compartida.
Como las sonrisas y las risas.
Cuando permanecen escondidas.
Imperfectas.
La intolerancia.
Es imperfecta.
La cobardía y todos los miedos.
Imperfectos.
El tiempo y la medición.
Imperfectos.
La cercanía y la distancia.
Tan relativamente imperfectas.
Como las verdades cuando duelen.
Tus lunares son como las estrellas.
No por el brillo.
No por lo poético de la oración.
Sino por ser aquella imperfección.
Que completa lo más perfecto.
Aquello que conocemos como cielo.
Como cuerpo.
Un universo.
Todos somos imperfecciones.
Que completan otras imperfecciones.
Que a su vez forman parte.
De más imperfecciones.
Que nacen con la irremediable pretensión.
De convertirse alguna vez en perfección.
Pretensión de perfección.
Si querés seguir pretendiendo.
Hacelo mientras cuento los lunares de tu brazo.
Uno, dos, tres, cuatro...
Tu brazo junto a mi yo imperfecto..
Una fiel amante de tus imperfecciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario