Te quiero loco.
Te quiero loco y a pesar de eso.
Te quiero loco porque sos impredecible,
aunque siempre hagas lo mismo.
Te quiero loco por las mañanas,
loco por las tardes,
loco por las noches.
Te quiero loco porque junto a vos me siento cuerda.
Te quiero loco porque junto a vos mi locura se exacerba pero sin que se note, sin que se sepa.
Te quiero loco, y locas tus palabras,
locas tus miradas,
locas tus mentiras inocentes,
y todas tus verdades, locas.
Loco,
loca...
Loco,
te quiero loco.
Te quiero loco porque sos grande y también pequeño,
porque sos fuerte y débil al mismo tiempo,
porque seguido te gusta hablar bien de vos mismo, pero sos bastante inseguro y careces de mucho optimismo,
querés escuchar, pero hablás sin frenos,
tenés historias que contás mil veces, y a la mil una te acordás que ya has relatado el evento,
y yo no te lo había hecho notar hasta el momento,
porque más allá de eso,
la historia no era mala,
oírte me resultaba placentero.
Loco, sí,
así te quiero.
Porque mi locura precisa un buen acompañante,
y el sentimiento no acompaña a la razón.
Ese es el mayor motivo por el que loco te quiero,
no hay racionalización posible para este querer y sin embargo...
Si le busco explicación,
de la realidad me alejo,
mientras más lo pienso,
menos entiendo,
si le doy muchas vueltas me pierdo,
y así es el querer a alguien loco,
así es el querer loco,
así es el querer,
porque quiero locamente, a vos te quiero.
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