Buen día!
Hoy las cosas suceden distinto,
aunque ocurra lo mismo que otras veces,
lo encaro desde una mirada diferente.
Ayer enfrenté mis peores miedos,
los vi y se los mostré a mis seres queridos.
Amiga,
entendí que la vulnerabilidad que se acepta es fortalecedora,
no somos dioses, no somos máquinas.
Gracias, gracias por estar,
por decirme las palabras justas o no decirme nada.
Gracias, gracias por verme a los ojos y entender,
y hacerme entender,
que no soy un monstruo ni una princesa cautiva,
los tengo a todos dentro,
las tengo a todas dentro,
y avanzo como puedo,
según el espíritu que me conduce en cada momento.
Vamos con la verdad,
hoy empiezo a decir mi verdad!
¡Qué placer leerte!
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