lunes, 10 de octubre de 2016

Quiero más antidomingos

Que alguien me salve de este domingo.
Al paso de unos pocos minutos,
aparece el imperioso deseo de determe.
Me siento y contemplo la nada.
La música que elijo y me suena a ocasión,
es en la que predomina la vocesita suave,
la melodía un poco sosa.
Me gusta lo soso algunas veces,
especialmente los días de lluvia.
La humedad en los vidrios no deja pensar claramente,
el blanco con ganas de gris amansa los sentidos,
hasta la inercia se paraliza un poco,
y dormir parece el mejor plan.
Ya es lunes,
tengo que ir a trabajar.
Si fuese domingo otra vez,
pondría cumbia a todo lo que da.






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