miércoles, 27 de enero de 2016

Pesadilla de un día de verano

La casa se desmoronaba,
mi amor no llegaba,
no podía comunicarme,
no podía ir a bañarme,
porque no podía moverme.
No podía siquiera reproducir música.
Se inundaba todo a mi paso,
por debajo las aguas se volvían turbulentas,
destrozaban el cemento a su paso.
Aún no puedo comunicarme.
No entiendo qué hay detrás de esas paredes,
quién me mira desde la vereda de en frente,
qué hay ahí entre las rendijas de madera,
esa madera que aparenta proteger la casa.
Logro moverme,
voy hasta el baño,
no me he movido,
todavía no me despierto,
no puedo despertar.
Intenté escribirte,
intenté decirte,
intenté contarte lo que me estaba pasando,
había un motivo para no llegar a tiempo.
La casa se desmoronaba,
y vos no estabas.

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