Yo soy Aidán Oracizzip.
Así como ésta es en este momento una hoja de papel,
producto de la mano del ser humano sobre los árboles, su cuerpo.
No pretendo correr mejor suerte que ellos. Que esos árboles.
Yo también seré madera.
Yo también cambiaré de nombre, de concepto, según ellos.
Ellos, los que posan sus palabras sobre los otros y las cosas,
y las cambian, los cambian, transforman.
Yo soy Aidán Oracizzip.
Y aunque mañana mi esencia se haya renovado, quiero recordarlo.
Quiero conservar mi nombre en alguna parte de esta eterna construcción,
que no se demuela, que no desaparezca.
Yo soy Aidán Oracizzip.
Y me gustan las creencias.
Me gustan las preguntas convincentes,
preguntas que nacen para ser respuestas.
Me gustan las respuestas inconformes,
cuando respondo intento a su vez preguntar,
convirtiéndome en peligro para los temerosos de la contradicción,
para aquellos que nunca se desviaron en el camino de la cotidianidad,
y por eso no conocen de antinomias, ni de pudiente soledad.
Yo soy Aidán Oracizzip.
No hay comentarios:
Publicar un comentario