Esa casa produce frío...
No digas tonterías.
Es que no hay otra explicación.
Genera una atmósfera que somete a su voluntad.
La atmósfera no tiene voluntad.
Esa la tiene, y es una voluntad fuerte.
Más fuerte que la de muchos hombres y mujeres.
Es una casa con vida propia.
Vida colmada de humo, niebla y humedad.
No suena mucho a una vida.
La vida no es de tal o cual manera.
La gente trata de elegir entre lo que conoce.
Pero esta casa impide conocer algo distinto.
Ahora la casa también tiene voluntad.
Sí, la casa crea esa atmósfera, la atmósfera crea esa vida, la vida domina esos cuerpos.
¿Esos cuerpos?
Aquellos que una vez entraron y ahí se detuvieron.
Se detuvieron porque la fuerza que los rodeaba pudo con ellos.
Pudo ante tantas otras vidas posibles.
Pudo ante la debilidad propia del ser humano.
Pudo con ayuda del molde que había sido creado de antemano.
¿Molde?
El molde.
Los moldes.
Esos cuerpos ya tendían a una forma determinada.
Aún antes de entrar a la casa.
Esa casa solo tuvo que transformar la tendencia en algo definitivo.
Dijiste creado, el molde, ¿Creado por quién?
Quién no, quiénes.
La historia.
Las historias.
Los años.
Los siglos.
Los milenios.
Los antepasados.
Los Dioses.
Los padres.
Y esa casa.
Antes de haber sido construida.
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